Inspirada para competir.

Su diseño sobresale gracias a sus colores en tono mate que combinan perfecto con la sutil línea que va desde el tanque, pasando por el asiento hasta la salpicadera, la cual dibuja esa silueta esencial en las “Guzzi”, inspirando diversión total. El color negro mate es perfecto, estoy segura que si fuera cromada no luciría en tierra.

Hablando de datos técnicos, la V9 Bobber tiene un motor V-Twin de 55 caballos, 853 centímetros cúbicos y 46 libras pie; su tanque es de 19 litros. Algo que me llama mucho la atención es su ligereza pues pesa 199 kilos; es una gran máquina, no creen?

El espíritu de carrera se siente al manejarla por la posición que adquieres pero con mucho más facilidad y responde de una manera muy noble para que puedas maniobrar con confianza. Los amortiguadores Öhlins se encargan de distribuir el impacto dándote equilibrio en cada momento y poder tener mejor control a velocidad.

Para entenderla hay que conocerla, así que veamos un poco de historia: Nació después de la segunda guerra mundial, ¡me encanta esta parte! pues los pilotos querían divertirse y competir con estas bellezas, para ello quitaron todos los aditamentos que no eran necesarios y les colocaron neumáticos más anchos mejorando la adherencia al piso.

Esta gran representante de Guzzi nos ofrece placer y confiabilidad en su manejo para realmente poder disfrutar todas sus cualidades, mismas que se perciben a simple.

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